Skip to main content.
Cualquier parecido con la realidad es demasiada coincidencia

... y si me escondo?
¿Y si hoy decido que el mundo que he creado dentro de mí ya no da para más?

Que fácil sería si yo misma me hubiese forzado a entender mis propias palabras en algún momento, si no hubiese tan solo corrido a esconderme debajo del caparazón de la tortuga.

Un encondite. Tal parece que mi mundo ha girado en torno a mi deseo de huir de mis propias convicciones, como si todo lo que yo pensaba estuviese equivocado.

Cuando corría al mar, cuando corría al campo, cuando miraba el cielo esperando un sentimiento, me pregunto si estaba buscando lo mismo que he encontrado ahora.

Mis momentos se han terminado y ahora me desconozco, como si nunca y siempre algo dentro de mí hubiese estado golpeando, intentando no morir...
Estoy modelando tu existencia.

Que Extraño.

Siento como si de pronto, estuviese juntando las piezas de mi rompecabezas favorito.

Mientras intento distinguir la diferencia entre algo que es un recuerdo y algo que me pertenece, supongo que podré seguir sintiendo que me falta la respiración, mientras miles y miles de mariposas revolotean en mi estómago.

Entendiendo que otra vez más te contemplo, de pie, como si me encontrase sentada frente al inicio de un nuevo vacío.

Y que nuevamente, logro sentir que has vuelto, y que te quedarás aquí para siempre, porque ya ahora y talvez sólo de eso dependa mi destino...
Si pudiese escribir algo esta noche, escribiría sobre tí.

Talvez tenga que esperar por un momento más, hasta que mis sentimientos desbordados me señalen el rumbo que deberán seguir mis manos.

Sin embargo, ahora sólo soy capaz de recibir impaciencia y de entregar incoherencias indefinidas en mi mundo repleto de inseguridad. Así que supongo que por el momento, deberé acostarme llena de desesperanza y de recelo.

Algún día, talvez, sea capaz de definir algo. Aunque talvez las cosas se encuentran ya definidas muy dentro de mí y no sea capaz de darme cuenta...
Me pregunto qué determina a una persona a esperar tanto, sobre todo cuando detesta esperar.

Supongo que en algunos casos podría quedarme segundos mirando al vacío, tan solo con una taza de café y una cajetilla de puchos. Podría también dar vueltas interminables sobre mi eje meditando sobre lo inexistente, pero siempre he detestado esperar, y a la vez, siento que mi vida es una espera constante, a veces incluso hasta inútil, como si muy en el fondo supiera que todo y nada a la vez tiene sentido y soy sólo yo la que cree que algo aparecerá en medio del camino.

En algunos momentos podría decir que ahora y mucho más aún, nunca existió nada en lo absoluto y todo en mi cabeza ha dado vueltas creándome una historia imaginaria de la que me cuesta mucho trabajo despegar...
Esta noche me pregunto seriamente si la tristeza tiene un rostro, una imagen que me permita reconocerla cada vez que lentamente, sus pesados pasos y doloros segundos se acerquen a mí.

Recuerdo que antes, siempre, a cada momento y como nunca, deseaba salir huyendo, como si atras de mi, la vida se encargase de atormentarmente como una sombra eterna, oscura y dificil de aprisionar. Ahora, siento que de a pocos, soy yo la que se acerca a la sombra, lentamente, como si todo estuviese dicho, como si existiese el destino y yo fuese parte de un juego maléfico.

Tantos porqués pasan en estos instantes por mi cabeza, como si ya todo fuese a terminar, cuando a pesar de todo y muy en el fondo, sé que ésto es solo el inicio de algo tan desconocido.

Debo reconocer que al final, termino siendo yo quien busca el tormento, la que no decide que piezas armar en su destino, mientras allá fuera, todo sigue girando, perdiendo de a pocos la noción del bendito principio y el maldito final, rogando encontrar el inicio de mi eslabón perdido.

Moriré nuevamente, como todas las noches, como en todos mis sueños, cuando ruego por hacerme dueña de tu existencia y tu te escapas de mis manos y de mis pensamientos...
Aún no logro explicarme el porqué ni mucho menos el cómo lograré hacerlo en algún momento.

Todos los días, intento grabar tu rostro en mis recuerdos. Es extraño, porque consigo recordar a todos aquellos que te rodean, pero tu imagen se me sigue haciendo borrosa. En algunos momentos creo haberlo conseguido: te miro fijamente y pretendo guardar ese momento en mi memoria. Luego abro los ojos, y veo que te me vas desdibujando, alejándote de mi existencia por completo.

Consigo que me mires, que me dirijas la palabra. Quiero atesorar cada segundo contigo, cada sonrisa y cada carcajada. Sin embargo, no consigo hacerme dueña de tu rostro. Talvéz porque mi mente sabe que nunca podrás pertenecerme.

Quiero verte cada momento como si fuese el último, como si todo fuese a terminar. Quiero conservar estos momentos para que cuando parta pueda ser feliz ya sin verte, tan sólo imaginando que en algún momento, hubo algo tuyo que se convirtió en parte de mí. Quiero poder decir que en algún momento, tan sólo viendo tu sonrisa, pude ser feliz por completo, sin importar ya nada más que sólo eso. Quiero contemplarte como si ya nada más existiera allá fuera ni dentro de mí...
Pensar en tu existencia me hace mucho bien, aunque no logre entender el motivo por el cual pienso tanto en ella y aunque tampoco el conocerlo me importe tanto.

Debo encontrarme ante el límite de algo que no tiene límite, o quizás en el instante en el que crees poder resolver alguna incógnita pero la respuesta no es capaz de venirse a tu mente. Me pregunto si ésto tiene realmente relevancia y si por una vez en mi vida seré capaz de vivir sin entender el porqué de ciertas circunstancias.

No estoy segura en lo absoluto de nada, y en cierta parte eso debería tornarse bueno para una persona como yo, estresada de tener todo tan planificado.

Sólo diré que es muy buena esta sonrisa que provocas en mis labios y estos escalofríos que me recorren todo el cuerpo.

Hoy me siento feliz. Es extraño, porque creo que hace mucho tiempo no me sentía de esta manera, o al menos no era capaz de reconocerlo. No me importa nada más hoy, a pesar de que tengo demasiadas cosas por las cuales preocuparme.

Ahora sólo quiero dedicarme a seguir siendo feliz, a sonreírle a la vida y a soñar un poco. Aunque talvez el Cuento de Hadas no me duré tanto...